Por María Inés Salvatierra, abogada previsional.-
En la editorial del 26 de julio, hice alusión a la situación de extrema vulnerabilidad en la que se encuentran los adultos mayores que no cuentan con ingresos, ni prestación médico asistencial en este momento inédito que atravesamos como sociedad con motivo de la pandemia. En ese momento sugería la urgencia en reformar las moratorias previsionales precisamente para dar respuesta inmediata a esto.
Nuestro país tiene un universo de aproximadamente dos millones de mujeres con la edad jubilatoria, pero que, al no contar con los años de aportes necesarios para acceder a la Jubilación ordinaria, se encuentran imposibilitadas de hacer uso de alguna de las dos leyes de moratoria previsional por las limitaciones intrínsecas de ambas.
Si bien es cierto las moratorias fueron creadas por ley para solucionar precisamente la situación previsional de quienes llegaban a la edad jubilatoria sin los años de aportes necesarios, la realidad es que ambas leyes poseen limitantes a la hora de su aplicación. Por ejemplo:
• Ley 26.970: sólo la pueden utilizar mujeres a quienes se les apruebe un análisis socio económico y siempre y cuando cuenten con al menos cinco años de aportes posteriores a diciembre de 2003.
• La Ley 24.476, aplicable tanto a hombres como mujeres, también requiere de años efectivos de aportes posteriores a septiembre de 1993, además del análisis socio económico.
Pues bien, evidentemente el Gobierno nacional se está haciendo eco de la vulnerabilidad en la que se encuentren no sólo las personas desempleadas, sino sobre todo los adultos mayores que atraviesan la situación antes descripta y está analizando la posibilidad de habilitar una nueva moratoria previsional o modificar las ya existentes, de modo que todos nuestros mayores (sobre todo mujeres de 60 años), puedan acceder a una prestación previsional acompañada de cobertura médico asistencial.
Alternativas de solución
Una nueva moratoria sería una alternativa que, por cierto, se iniciaría con un proyecto de ley pasando por el Congreso para su aprobación. Tal vez requiera un tiempo la elaboración y tratamiento del proyecto.
La otra solución, la de mayor celeridad, sería la reforma de la Ley 26.970, extendiendo la limitación que contiene o en su defecto eliminándola, de modo que este mismo año (en el cual se necesita la asistencia del Estado de manera inmediata), ese universo de mujeres sin ningún tipo de respaldo económico, puedan acceder a su Jubilación ordinaria. Los hombres tienen desde 2016 una nueva cobertura prestacional a través de la Prestación Universal para el Adulto mayor.
Entendemos las necesidades de coberturas sociales que tienen quienes hoy se encuentran desempleados, pero esas necesidades se acentúan cuando quienes las tienen carecen de posibilidades u oportunidades laborales o de emprendimientos personales como lo tienen los más jóvenes.